Información basada en el Informe del Secretario General sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados (A/70/836–S/2016/360)) publicado el  20 de abril de 2016.

Continuaron los combates prolongados en Bengasi y se produjeron enfrentamientos armados esporádicos en Ajdabiya, Derna, Kufra, Sabha, Sirte, Trípoli y la zona petrolera de la media luna. Varios grupos que manifestaron su lealtad al EIIL se ampliaron y ganaron territorio en el centro de Libia. El acceso para llevar a cabo actividades de vigilancia siguió restringido por la falta de seguridad, y el personal de contratación internacional de las Naciones Unidas estuvo emplazado fuera del país.

Se informó acerca del reclutamiento y la utilización de niños por grupos armados. Por ejemplo, al parecer, grupos afiliados al EIIL mantenían campamentos de adiestramiento al sur de Sirte, en que presuntamente se celebró en diciembre una ceremonia de graduación de 85 menores de 16 años. Asimismo, se ha informado de que algunos niños han sido víctimas de agresiones sexuales durante su vinculación con grupos armados.

Según se ha informado, al menos 60 niños fueron víctimas de bombardeos de artillería indiscriminados de zonas residenciales, ataques aéreos, atentados suicidas con explosivos y fuego cruzado, en la mayoría de los casos en Bengasi. También se han denunciado ejecuciones sumarias de menores: en mayo, grupos afiliados al EIIL decapitaron presuntamente a un varón de 17 años en Hawarah.

Según información, en Bengasi sufrieron daños o fueron destruidas 40 escuelas, entre otras cosas por bombardeos de artillería indiscriminados. Las Naciones Unidas también documentaron un caso de uso de una escuela como centro de detención militar por el Consejo Consultivo de los Muyahidines de Derna. Continuaron los ataques a hospitales y al personal sanitario. El centro médico de Bengasi fue bombardeado al menos en cuatro ocasiones, y se informó de que cuatro miembros del personal médico resultaron muertos el 6 de mayo cuando prestaban servicio en una ambulancia. Se documentó el secuestro y la ejecución de personal sanitario por grupos armados, incluidos grupos afiliados a la Operación Dignidad, en Ajdabiya, Bengasi y Derna.

Con el desmoronamiento del orden público aumentó el número de secuestros de niños por grupos armados, milicias y organizaciones delictivas. Por ejemplo, en diciembre se encontró en Bengasi el cuerpo de un varón de 16 años, que, según se ha informado, había sido secuestrado por milicias afiliadas a la Operación Dignidad.

En junio, un grupo armado supuestamente perteneciente a la tribu magarha secuestró a siete miembros del personal de una organización humanitaria libia, cuyo paradero sigue siendo desconocido.

Las Naciones Unidas se mantuvieron en contacto con la Asamblea Constituyente para incluir garantías de los derechos del niño en el proyecto de constitución. Aplaudo la decisión adoptada en febrero de 2016 por el Consejo Municipal de Zintan de liberar y reinsertar en la sociedad a los niños soldados, y aguardo con interés que se ejecute con el apoyo del UNICEF.