Afganistán

Información basada en el Informe del Secretario General sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados (A/70/836–S/2016/360)) publicado el  20 de abril de 2016.

Los niños se vieron desproporcionadamente afectados por la intensificación del conflicto en el Afganistán. El número de bajas infantiles verificado por las Naciones Unidas ha aumentado en un 14% desde 2014 y ascendió al nivel más alto jamás registrado. Una de cada cuatro bajas civiles registradas en 2015 es un niño.

El número de casos verificados de reclutamiento y utilización de niños se duplicó con creces en comparación con el de 2014. Durante el período que abarca el informe se documentó un total de 116 casos (115 niños y 1 niña), de los cuales se verificaron 48. Trece casos verificados de reclutamiento se atribuyeron a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas: 5 a la Policía Local Afgana; 5 a la Policía Nacional Afgana; y 3 al Ejército Nacional Afgano. La mayoría de los casos verificados se atribuyeron a los talibanes (20) y a otros grupos armados (15). Los talibanes siguieron reclutando a niños para el combate y los atentados suicidas. Siguen siendo motivo de preocupación las denuncias de reclutamiento transfronterizo de niños y de la utilización de escuelas religiosas en el Afganistán y el Pakistán para el reclutamiento y el adiestramiento militar de niños por los talibanes y otros grupos armados (véase S/2015/336, párr. 21).

Al 31 de diciembre, el Ministerio de Justicia informó de que 214 niños habían sido detenidos en centros de rehabilitación de menores por cargos relacionados con la seguridad nacional, incluida la asociación con grupos armados. Además, 166 detenidos arrestados en calidad de niños se hallaban en el centro de detención de Parwan por delitos relacionados con la seguridad; de estos, 53 eran menores de 18 años de edad. Me preocupa que los niños estén detenidos durante largos períodos sin garantías procesales en un centro de alta seguridad para adultos, y por las denuncias relativas al uso sistemático de la reclusión en régimen de aislamiento para los niños.

Las Naciones Unidas verificaron 1.306 incidentes que causaron 2.829 bajas infantiles (733 muertos y 2.096 heridos); un promedio de 53 niños murieron o resultaron heridos cada semana. De las bajas, el 42% (339 muertos y 850 heridos) se atribuyó a grupos armados, incluidos los talibanes, los grupos afiliados al EIIL y al Hizb-i-Islami, y el 23% (177 muertos y 471 heridos) a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y las milicias partidarias del Gobierno. Un total de 55 bajas infantiles se atribuyeron a las fuerzas internacionales, la mayoría de las cuales fueron causadas por ataques aéreos (21 muertos y 20 heridos), y bombardeos transfronterizos (3 muertos y 9 heridos). Un tercio de las bajas infantiles (937) no pudo atribuirse a ninguna parte concreta. Las causas principales de las bajas infantiles siguieron siendo los combates terrestres (55%), los ataques con artefactos explosivos improvisados (19%) y los restos explosivos de guerra (13%). El número de bajas relacionadas con los ataques aéreos lanzados por las fuerzas afganas e internacionales casi se duplicó en 2015.

Las Naciones Unidas recibieron 11 informes sobre violencia sexual, de la que fueron víctimas 9 niños y 6 niñas. Se verificó un incidente con un niño que había sido reclutado y había sido víctima de abusos sexuales por los talibanes en la región septentrional. Sigue siendo motivo de preocupación la práctica cultural del bachah-bazi (“niños bailarines”), que entraña la explotación sexual de niños varones por hombres que ocupan cargos de poder, incluidos los comandantes de las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas.

Se siguieron verificando ataques contra las escuelas y el personal protegido, en los que murió, resultó herido o fue secuestrado personal docente. De 132 incidentes verificados, 82 se atribuyeron a los talibanes, 13 a grupos afiliados al EIIL, 11 a grupos armados indeterminados, 1 a Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) y 23 a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y milicias partidarias del Gobierno; 2 incidentes no pudieron atribuirse a ninguna de las partes. El surgimiento de grupos afiliados al EIIL en la zona oriental tuvo repercusiones en el acceso a la educación y provocó el cierre de 68 escuelas, lo que afectó a más de 48.751 niños en la provincia de Nangarhar.

El número de ataques verificados que se perpetraron contra hospitales y personal sanitario (125) aumentó considerablemente frente al registrado en 2014. En los ataques, por lo menos 63 profesionales de la salud, incluidos vacunadores, resultaron muertos o heridos, 66 fueron secuestrados y 64, intimidados y agredidos. Un total de 75 incidentes se atribuyeron a los talibanes; 14 a grupos afiliados al EIIL; 1 a TTP; 19 a grupos armados indeterminados; 14 a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y milicias partidarias del Gobierno; y 1 a fuerzas internacionales. Por ejemplo, 49 miembros del personal médico resultaron muertos o heridos en un ataque aéreo perpetrado por fuerzas internacionales contra el hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz el 3 de octubre.

Como aspecto positivo cabe señalar que, en mayo, el Gobierno firmó la Declaración sobre Escuelas Seguras, con el fin de proteger los centros de enseñanza contra su uso con fines militares durante el conflicto. Sin embargo, las partes en el conflicto siguieron utilizando escuelas: se atribuyeron 24 casos a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y 11 a grupos armados (los talibanes (4) y el grupo afiliado al EIIL (7)). Las Naciones Unidas también verificaron diez incidentes de uso de hospitales con fines militares.

El número verificado de niños secuestrados se triplicó con creces en comparación con el de 2014. Un total de 92 niños (74 niños, 4 niñas y 14 de sexo desconocido) fueron secuestrados en 23 incidentes, incluidos los incidentes relacionados con la muerte de 7 niños y actos de violencia sexual contra 1 niño. Los secuestros de 69 niños se atribuyeron a los talibanes (2 muertos), 3 a grupos afiliados al EIIL (todos muertos) y 12 a grupos armados indeterminados. Aún no se ha atribuido a ninguna de las partes un incidente ocurrido con 8 niños.

Las Naciones Unidas recibieron informes de 93 incidentes de denegación del acceso humanitario (75 verificados). Varios miembros del personal de asistencia humanitaria fueron secuestrados (100), resultaron muertos (9) y fueron amenazados e intimidados (14 incidentes), al tiempo que cinco convoyes humanitarios fueron atacados. De los incidentes verificados, 76 (78%) se atribuyeron a grupos armados, incluidos los talibanes, y 10 a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y milicias partidarias del Gobierno, al tiempo que 7 casos no pudieron atribuirse a ninguna de las partes.

Las Naciones Unidas acogen con beneplácito las medidas adoptadas por el Gobierno para cumplir sus obligaciones en el marco del plan de acción, que incluyen la tipificación como delito del reclutamiento de menores por las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas, la aprobación de directrices nacionales de determinación de la edad y la inauguración de tres nuevas dependencias de protección infantil en los centros de reclutamiento de la Policía Nacional Afgana, con lo que el total asciende a siete. Además, el Ministerio de Justicia facilitó a la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán el acceso sin trabas a todos los centros de rehabilitación de menores.

En febrero de 2016, mi Representante Especial visitó el Afganistán. Encomió el firme compromiso del Gobierno y los importantes progresos logrados para eliminar y prevenir el reclutamiento y la utilización de niños por las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas, y examinó las deficiencias y los problemas que debían afrontarse. Los elementos fundamentales consisten en la expansión de las dependencias de protección infantil en todo el país en los centros de reclutamiento de la Policía Nacional Afgana, la aplicación de las directrices nacionales de determinación de la edad en todas las actividades de reclutamiento de las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad Afganas y una prohibición general del reclutamiento y la utilización de niños en la Ley del Niño. Sin embargo, me preocupa la falta de mecanismos de supervisión relativa al reclutamiento de la Policía Local Afgana, especialmente a la luz de las denuncias de reclutamiento oficioso de niños. Los programas de reintegración y otras alternativas para los niños también son importantes, habida cuenta de que la pobreza es un elemento impulsor del reclutamiento. En cuanto a la privación de la libertad de los niños por cargos relacionados con la seguridad nacional, insto al Gobierno a que considere la posibilidad de adoptar medidas alternativas a la detención y que vele por que los niños siempre sean tratados de acuerdo con su interés superior y las normas de la justicia de menores.

En mi informe sobre los niños y el conflicto armado en el Afganistán, publicado el 15 de mayo de 2015 (S/2015/336), se presenta un análisis más detallado de las seis violaciones graves. El Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad sobre los Niños y los Conflictos Armados aprobó sus conclusiones relativas al Afganistán en febrero de 2016, e insto a todas las partes a que adopten medidas para poner en práctica las recomendaciones que allí figuran.

Partes en el Afganistán

  1. Policía Nacional Afgana, incluida la policía local afganaa,•
  2. Red Haqqania,b
  3. Hezb-e-Islami de Gulbuddin Hekmatyara,b
  4. Fuerzas de los talibanes, incluidos el Frente Tora Bora, Jama‘at al-Da‘wah ila al-Qur’an wal-Sunnah y la Red de Latif Mansura,b,d,e

 

* Las partes subrayadas han figurado en los anexos al menos cinco años y, por tanto, están consideradas autores persistentes.

Partes que reclutan o utilizan a niños.

 b  Partes que causan la muerte o mutilación de niños.

Partes que cometen actos de violación y otras formas de violencia sexual contra niños.

d Partes que llevan a cabo ataques contra escuelas u hospitales.

e Partes que secuestran a niños.

• Esta parte ha concertado un plan de acción con las Naciones Unidas de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad 1539 (2004) y 1612 (2005).