Información basada en el Informe del Secretario General sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados (A/70/836–S/2016/360)) publicado el  20 de abril de 2016.

Durante 2015 se produjeron importantes acontecimientos políticos en la República Centroafricana, entre ellos la celebración del Foro de Bangui sobre la Reconciliación Nacional en mayo, un referendo constitucional en noviembre y la primera vuelta de las elecciones presidenciales en diciembre. En septiembre estalló un nuevo brote de violencia entre elementos ex-Seleka, elementos antibalaka y miembros de las antiguas fuerzas militares centroafricanas que afectó gravemente a los niños. Puede consultarse un relato detallado de los efectos del conflicto armado en el país en mi reciente informe al Consejo de Seguridad, que abarca el período comprendido entre enero de 2011 y diciembre de 2015 (S/2016/133).

Las Naciones Unidas documentaron 40 casos de reclutamiento y utilización de niños, más de la mitad de los cuales (21) se atribuyeron al ERS y más de una cuarta parte (13) a la facción ex-Seleka, Unión por la Paz en la República Centroafricana (UPC). Los niños fueron utilizados como combatientes, mensajeros, informantes y cocineros. También fueron utilizadas niñas como esclavas sexuales. Además, las Naciones Unidas documentaron la presencia de un número indeterminado de niños que, cuando estalló la violencia en Bangui en septiembre, formaban parte de la dotación de puestos de control y barricadas junto con individuos armados presuntamente simpatizantes o afiliados a elementos antibalaka y elementos ex-Seleka. En varias ocasiones, presuntos elementos antibalaka utilizaron a niños como escudos al abrir fuego contra fuerzas de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA). Además, el dirigente militar de Movimiento Patriótico por la República Centroafricana, una facción ex-Seleka, reconoció que 43 niños formaban parte de su grupo. Las Naciones Unidas dialogaron con él para que los liberara, pero no se logró su cooperación.

Hubo un descenso en el número de víctimas infantiles documentadas en comparación con 2014, con 62 niños muertos y 185 mutilados a resultas, en su mayor parte, de la violencia que se desencadenó en septiembre a raíz de la decapitación de un muchacho de 16 años. La violencia resultante provocó la muerte de 28 niños y heridas a otros 31. Los elementos antibalaka fueron responsables de 28 muertes de niños y las facciones ex-Seleka de otras 8; además, 26 niños murieron en tiroteos e incidentes debidos a restos explosivos de guerra.

La violencia sexual seguía siendo frecuente, con 70 casos documentados, aunque el número de casos verificados disminuyó considerablemente en comparación con 2014. Los incidentes se atribuyeron principalmente a las facciones ex-Seleka, en particular a la UPC, y también a elementos antibalaka e individuos armados de origen fulani. La policía recibió denuncias de una pequeña cantidad de incidentes que no se investigaron ni dieron lugar a enjuiciamientos.

En el contexto de unos sistemas educativos y de asistencia sanitaria ya frágiles, se verificaron 19 ataques contra escuelas y 12 contra hospitales, la mayoría de ellos cometidos por elementos antibalaka y ex-Seleka (las facciones UPC y Frente Popular para el Renacimiento de la República Centroafricana). Una enfermera fue asesinada en Bambari en marzo por elementos antibalaka que la acusaron de ser una espía. Dos sospechosos fueron detenidos y entregados a la policía, pero en el momento de redactarse el presente informe (marzo de 2016) no se habían adoptado medidas. Además, 16 escuelas fueron utilizadas para fines militares, 14 de ellas por facciones ex-Seleka. Como acontecimiento positivo, el Gobierno firmó la Declaración sobre Escuelas Seguras.

Se verificó que en total 52 niños habían sido secuestrados: 25 por el ERS, 15 por elementos antibalaka y el resto por hombres armados no identificados. Se recibieron más denuncias contra el ERS, que no pudieron verificarse. Si bien los niños secuestrados por el ERS fueron utilizados como porteadores o saqueadores o con fines sexuales, los secuestros cometidos por elementos antibalaka fueron principalmente para obtener un rescate.

El acceso humanitario siguió representando un problema importante, con 140 incidentes verificados que afectaron al personal humanitario. La prestación de asistencia humanitaria se vio impedida sistemáticamente por individuos armados no identificados y presuntos afiliados a elementos antibalaka y ex-Seleka, a menudo con ánimo de lucro.

Las Naciones Unidas siguieron manteniendo la comunicación con algunas facciones ex-Seleka, jefes antibalaka locales y otros grupos armados. Esa relación culminó con la firma de un acuerdo por 10 grupos armados el 5 de mayo, paralelamente a la celebración del Foro de Bangui sobre la Reconciliación Nacional, para prevenir y poner fin al reclutamiento y la utilización de niños y otras violaciones graves contra ellos. Desde que se firmó el acuerdo, se ha separado a 1.446 niños de los grupos armados y ha surgido la oportunidad para que las Naciones Unidas entablaran conversaciones sobre los compromisos para poner fin a las violaciones graves, en especial con diversas facciones ex-Seleka. En lo que respecta a los elementos antibalaka, las Naciones Unidas mantuvieron diálogos con los jefes locales, lo que hizo posible separar a niños de los grupos armados.

En total, se ha separado de los grupos armados a 2.679 niños: casi el 89% de ellos de elementos antibalaka y un 10% de elementos ex-Seleka. El UNICEF y sus asociados prepararon métodos basados en la comunidad para reintegrar a los niños.

Se recibieron denuncias de explotación y abusos sexuales contra niños presuntamente cometidos por personal militar y de policía de la MINUSCA, entre ellas cuatro contra personal de la República Democrática del Congo, una contra personal de Burundi, una contra personal del Congo, una contra personal del Gabón, una contra personal de Marruecos y dos contra autores desconocidos. En diciembre continuaban en marcha las investigaciones sobre siete denuncias, entre las que se determinó que estaban infundadas una presentada contra personal de Marruecos y una contra personal de la República Democrática del Congo. También se presentaron tres denuncias contra miembros de la fuerza Sangaris y de contingentes de la operación militar de la Unión Europea en la República Centroafricana. Además, en 2016 se recibieron muchas denuncias nuevas contra personal de la fuerza Sangaris y la MINUSCA que, en el momento de redactarse el presente informe (marzo de 2016), seguían investigándose.

Partes en la República Centroafricana

  1. Coalición ex-Seleka y grupos armados asociadosa,b,c,d
  2. Milicias de defensa locales conocidas como “antibalaka”a,b,c
  3. Ejército de Resistencia del Señora,b,c,e

* Las partes subrayadas han figurado en los anexos al menos cinco años y, por tanto, están consideradas autores persistentes.

Partes que reclutan o utilizan a niños.

b Partes que causan la muerte o mutilación de niños.

c Partes que cometen actos de violación y otras formas de violencia sexual contra niños.

d Partes que llevan a cabo ataques contra escuelas u hospitales.

e Partes que secuestran a niños.

• Esta parte ha concertado un plan de acción con las Naciones Unidas de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad 1539 (2004) y 1612 (2005).