Minas terrestres, bombas de racimo y municiones sin detonar

Los niños son particularmente vulnerables a las minas terrestres, las bombas de racimo y las municiones sin detonar de varias maneras. Esos artefactos a veces parecen juguetes y es muy probable que un niño curioso recoja esos objetos extraños. Los niños también corren peligro porque tal vez no reconozcan o no sepan leer las señales de advertencia de peligro. Es mucho más probable que los niños mueran de las heridas causadas por las minas con mayor frecuencia que los adultos por el daño que ocasionan las minas a sus pequeños cuerpos.

Cifras de bajas en 2010

El organismo Landmine and Cluster Munition Monitor reportó 4.191 nuevas bajas causadas por las minas, los dispositivos explosivos improvisados activados por las víctimas, las municiones de racimo y otros restos explosivos de guerra en 60 Estados en 2010. Tratándose únicamente de bajas civiles en los cuatro últimos años, cada año los niños han representado casi la mitad del número total de víctimas. Los Estados que registraron el mayor número de bajas de niños fueron el Afganistán, Camboya, la República Democrática Popular Lao, el Pakistán, el Sudán y el Yemen. La mayoría de las bajas infantiles eran de niños ya que estos suelen participar más en actividades al aire libre que las niñas, como el cuidado del ganado y la reunión de leña y alimentos.

Efectos más allá de las bajas

En muchos países los niños que sobreviven se ven obligados a poner fin a su educación prematuramente debido al período de recuperación necesario y la carga financiera que supone la rehabilitación para sus familias. Incluso en los casos en que los niños no son víctimas directas, las minas terrestres y las municiones sin detonar tienen un efecto abrumador en sus vidas, cuando uno de los padres es víctima de una mina y ya no puede trabajar y cuidar de sus hijos. Las minas terrestres y las municiones sin detonar impiden el desarrollo y la reconstrucción en la etapa posterior a un conflicto, pues obstaculizan el acceso a la tierra y a otros recursos y plantean riesgos para los niños repatriados y desplazados internos.

Reglamentación y prohibición de las minas terrestres y los restos explosivos de guerra

Varias normas internacionales reglamentan o prohíben el uso de minas terrestres y de restos explosivos de guerra, entre ellas el Tratado de Prohibición de Minas Antipersonal de 1997 y la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008. La educación sobre el peligro de las minas y el control de los arsenales de municiones que se prevén en los tratados son las soluciones más eficaces a corto plazo para garantizar la seguridad de los niños.;